viernes, 3 de julio de 2009

CHANZAS PACHUNAS


No sé de donde viene la expresión, lo que si se es que la conozco desde tiempos lejanos y que el significado que la misma tiene, apunta a determinar una particular forma que tienen algunas personas para molestar a sus congéneres, ¨montadera¨ dicen en su jerga, los jóvenes de hoy.

El asunto es que el autor de esas chanzas de mal gusto, chabacanas, irrespetuosas y agresivas en grado sumo, hace victimas de su indecente forma de relacionarse con las demás personas a todos aquellos que tienen la mala fortuna de compartir espacios con este sujeto. Su risa sardónica, su hiriente actitud y su mala educación van minando, en las personas que sufren su particular forma de comportamiento, sus niveles de comprensión, tolerancia y paciencia hasta conducirlos, sin remedio, a reaccionar de una forma desmedida y sin control, merced a una irascibilidad cultivada en las sucesivas chanzas pachunas de las cuales han sido víctimas.

Este tipo de actitudes son la expresión de la pobreza mental que desgraciadamente durante años ha existido en nuestra sociedad y que ha trascendido fronteras y día a día deja el nombre de nuestro país por el suelo. Es innegable que el colombiano es reconocido por ser trabajador sin embargo cuando son dos o más colombianos los que trabajan, la falta de solidaridad, la envidia y la mala voluntad frente al compañero se presentan entorpeciendo la labor ejercida.

No quiero ni puedo justificar, de manera alguna, respuestas violentas a este tipo de situación planteada, pero si pretendo hacer un llamado de atención a todo aquel, que sin ninguna prudencia, ni respeto, amparado en un mal llamado humor, conduce a los demás con su muy mala actitud a responder sin medida y de forma violenta, generando situaciones que vienen a causar tristezas y sinsabores tanto a unos como a otros, además que se involucran familiares de los actores del insuceso, generando momentos de tristeza y desazón que de mediar el buen juicio y el respeto no se presentarían.

Motiva esta reflexión, una reciente situación vivida al interior de nuestra institución y que involucro a dos de nuestros estudiantes y que en la actualidad, cada uno a su manera, paga las consecuencias de sus actos y que como miembro del Comité de convivencia no podía dejar pasar desapercibido, tampoco como persona y menos como funcionario de esta institución, de corazón deploro lo ocurrido y espero por el bien de todos no se vuelva a repetir, no mas chanzas pachunas, por favor.

por Alvaro H. Diaz M.

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