miércoles, 7 de abril de 2010

Jean Day

Definitivamente la actividad lúdica al interior de las instituciones de enseñanza, que no es novedad, son una oportunidad única de ver y mirar el entorno escolar desde ángulos diferentes.

Lo que otrora llamabamos “viernes culturales” y que ahora es denominado, en una globalización idiomática, “Jean Day” siempre ha sido un motivo para escaparse al formalismo académico y sin salir del colegio cambiar completamente el formato.

A ese respecto es útil y como primera premisa ratificar que las reglas de convivencia están vigentes para toda la comunidad educativa desde el momento en el que entramos a nuestro colegio, todos nos debemos a un código de comportamiento institucional enmarcado en el llamado Manual de Convivencia y el hecho de tener una actividad lúdico-cultural no nos exime de nuestros compromisos comportamentales.
En cuanto hace referencia a la actividad del pasado viernes 26 de marzo, podemos decir que fue muy buena, sino excelente, por algunos detalles que ratifican la condición humana, si muy buena. Lo primero reconocer el compromiso de directivos y docentes, administrativos, seguridad y especialmente los jóvenes, que en su gran mayoría entendieron el objetivo primordial del evento, construir lazos de convivencia mediante el divertimento cultural y la lúdica.

Es verdad que la escuela es un reflejo del entorno familiar y un espejo de la sociedad en la cual vivimos y a ese respecto digamos que podemos acotar algunas fallas que, repito, no empañan la conducta observada por la comunidad pero que al hacerlo apuntan al mejoramiento y el crecimiento de todos y cada uno de los componentes de la misma.

El asunto de asociar el divertimento con el alcohol, costumbre arraigada en Colombia, Italia, Rusia, Perú y sinnúmero de etc, etc, no justifica ese asociamiento, pero igualmente, estamos obligados éticamente a su erradicación en el entorno juvenil y tal vez ese es uno de los lunares en la celebración promovida y liderada por la personería escolar de la institución, el joven hizo su estreno con la realización del “Jean Day” y puede dar parte positivo, aun cuando se le puedan hacer algunas observaciones que en su momento le servirán para su mejoramiento como persona y Personero.

Digamos que algunos jóvenes no entendieron o no recordaron, que el Manual de Convivencia habla claramente sobre ese asunto y como sucedió con algún grupo de muchachos que compraron licor con el propósito de tomar en compañía una vez hubieran salido del colegio y es así que se les encontró con el recipiente alcohólico cerrado y sellado, pero aun sin abrir y sin estar ingiriendo el error esta en entrar al colegio con sustancias prohibidas perentoriamente en ese Manual, en fin que este es un asunto mas anecdótico que penalizable y que los jóvenes que incurrieron en ese error tendrán que asumirlo y aprender del mismo y no incurrir en el.

Bueno, el objetivo de la columna es más bien congratularnos, son más los puntos positivos en la celebración y nos anima a entender que la cultura y la lúdica hacen parte de la cátedra y la pedagogía y que esos espacios son vientos renovadores en el diario transcurrir de la vida escolar.

A la comunidad educativa Aldemarista mil felicitaciones y la renovación de los compromisos y su cumplimiento que de seguro nos hace cada vez mejores.

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